SANTA FE, ARGENTINA. Hay regresos que se explican con estadísticas. Y hay otros que se entienden desde la emoción.
El de Valentina Toro pertenece a la segunda categoría.
Apenas diez meses después de sufrir una rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) de la rodilla derecha, la karateca nacional volvió a competir en un gran escenario internacional y lo hizo de la mejor manera posible: se colgó la medalla de oro en el Kumite femenino -55 kilos de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.
La chilena protagonizó una campaña de alto nivel sobre el tatami, superó sus respectivos combates hasta instalarse en la final y terminó derrotando a la venezolana Bárbara Pérez por 1-0, en una definición que se resolvió prácticamente sobre la línea de meta.
La final fue un verdadero combate de detalle.
Toro y Pérez llegaron a los últimos segundos con un marcador estrecho, hasta que la chilena consiguió la acción que terminó inclinando la balanza.
El punto llegó a apenas dos centésimas del término del combate, suficiente para establecer el 1-0 definitivo y desatar la celebración del equipo nacional.
En el karate de competición, cuando los márgenes son tan pequeños, la lectura táctica, el manejo de la distancia, el timing y la capacidad para atacar en el momento preciso pueden marcar la diferencia.
Toro esperó su oportunidad.
Y cuando apareció, no la dejó escapar.
El contexto hace que esta medalla tenga un significado todavía mayor.
En diciembre pasado, la deportista sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, lesión que obligó a modificar completamente su planificación deportiva.
Comenzó entonces un largo proceso de recuperación y rehabilitación.
Meses de trabajo físico.
Meses de fortalecimiento.
Meses de recuperación de confianza y movilidad.
Y finalmente llegó el regreso al tatami.
El resultado fue un oro suramericano.
“No puedo creer que volví con un orito”, expresó Toro después de conquistar el título.
La karateca también puso en valor el trabajo realizado fuera del tatami.
“Yo me subo sola al tatami, pero hubo todo un equipo atrás mío”.
Una frase que resume perfectamente lo que existe detrás de una deportista de alto rendimiento: fisioterapia, preparación física, planificación, cuerpo técnico, familia y un entorno que acompaña cada etapa del proceso.
El título de Valentina Toro tuvo además una repercusión importante para la delegación nacional.
Con este resultado, Chile alcanzó la misma cantidad de medallas de oro obtenidas en los Juegos Suramericanos de Asunción 2022, reflejando la profundidad competitiva que está mostrando el Team Chile en Santa Fe.
Y el karate tuvo una jornada particularmente productiva.
La bandera chilena volvió a subir hasta lo más alto con Tomás Freire, campeón en la categoría Kumite -67 kilos.
El karateca nacional empató 4-4 frente al panameño Alberto Gálvez, pero se quedó con la victoria al haber conseguido el primer punto del combate, criterio utilizado para definir el ganador en caso de empate bajo las reglas correspondientes.
Freire, de 23 años, llegó a Santa Fe respaldado por una destacada trayectoria internacional y actualmente se encuentra entre los principales exponentes de su categoría en el ranking mundial.
El chileno también consiguió una medalla de plata en una fecha de la Karate1 Premier League de Egipto durante 2025, antecedente que da cuenta del nivel competitivo que ha alcanzado.
“Muy feliz, estos son mis primeros Juegos Suramericanos. Después del trago medio amargo en Santiago, es muy rico empezar así el nuevo ciclo”, comentó.
El karate chileno completó la jornada con otra medalla.
Bárbara Huaquimán consiguió el bronce en Kumite -61 kilos, luego de imponerse categóricamente por 9-0 a la boliviana Carla Dorado.
Un resultado contundente que permitió a la representante nacional instalarse en el podio suramericano.
En tanto, Joaquín González disputó el combate por la medalla de bronce, pero terminó cayendo ante el argentino Julio Ichiki.
La jornada dejó un balance contundente para Chile:
🥇 Valentina Toro — Kumite -55 kg
🥇 Tomás Freire — Kumite -67 kg
🥉 Bárbara Huaquimán — Kumite -61 kg
Tres medallas y dos títulos suramericanos en una jornada que quedará marcada especialmente por el regreso de Toro.
Porque esta vez no se trataba solamente de ganar un combate.
Se trataba de volver.
Volver después de una lesión compleja.
Volver después de meses de rehabilitación.
Volver a sentir la competencia.
Volver a pisar el tatami.
Y hacerlo terminando con una medalla de oro colgada del cuello.
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SANTA FE, ARGENTINA. El Team Chile volvió a celebrar en el tatami. Esta vez fue Thomas Briceño quien se encargó de poner la bandera nacional en lo más alto al conquistar la medalla de oro en la categoría -100 kilos del judo en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.
El judoca chileno, de 33 años, derrotó en la final al venezolano Samuel Corzo en un combate de máxima exigencia que debió definirse en Golden Score —punto de oro—, después de que ninguno de los dos lograra establecer una ventaja definitiva durante el tiempo reglamentario.
Briceño sacó a relucir su experiencia internacional y terminó inclinando el combate a su favor para quedarse con una victoria que, además, tenía un significado especial dentro de su trayectoria.
El campeón panamericano de Lima 2019 había conseguido medallas de bronce en sus dos participaciones anteriores en los Juegos Suramericanos: Cochabamba 2018 y Asunción 2022.
Incluso, en Santiago 2014, una lesión le impidió competir.
Por eso, la corona obtenida en Santa Fe tiene un sabor especial para el judoca nacional.
Esta vez, Briceño no dejó escapar la oportunidad y completó una actuación que lo llevó desde las primeras rondas hasta la definición por el título de los -100 kilos.
La jornada exigió al máximo al representante chileno, especialmente considerando el desgaste acumulado desde el proceso de pesaje y control de peso hasta los distintos combates.
El propio Briceño reconoció que el inicio de la jornada fue complejo y que debieron administrar el cansancio.
Tras superar su primer combate ante un representante de Perú, el chileno enfrentó un duro compromiso ante Brasil antes de instalarse en la final.
Ante Corzo, el combate volvió a ser cerrado y terminó extendiéndose al Golden Score, instancia en la que cada acción puede definir el resultado.
Fue ahí donde Briceño encontró la acción decisiva para quedarse con el oro.
“Logramos repuntar y dar vuelta el combate en punto de oro. Eso me deja feliz”, comentó el judoca nacional.
Después de conquistar el título, Briceño tuvo palabras especiales para su entrenador Raúl Vergara, destacando el trabajo desarrollado durante su preparación.
El judoca valoró especialmente la continuidad del proceso y el compromiso de su equipo técnico, factores fundamentales en una disciplina donde la preparación física, el trabajo de kumi-kata, la movilidad, las entradas de tachi-waza y la capacidad para resolver los combates en situaciones de máxima presión son determinantes.
“Me ha hecho el aguante de poder seguir entrenando, de seguir al pie de la letra cada parte de los entrenamientos y de las competencias que hemos tenido y ese es fruto de él. Hemos hecho un equipo espectacular”, señaló.
El oro de Santa Fe también permite cerrar un capítulo pendiente en la carrera del chileno.
Después de dos bronces consecutivos en los Juegos Suramericanos, Briceño finalmente pudo subir al primer escalón del podio.
Y su palmarés continúa creciendo:
Campeón de los Juegos Panamericanos Lima 2019
Campeón de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026
Campeón de Juegos Bolivarianos
Bronce en Cochabamba 2018
Bronce en Asunción 2022
Ahora el objetivo vuelve a mirar hacia el gran escenario olímpico.
“Nos falta la anhelada, ojalá se cumpla en Los Angeles 2028”, señaló Briceño al proyectar su carrera hacia los próximos Juegos Olímpicos.
El oro de Briceño no fue la única alegría para el judo chileno durante la jornada.
En la categoría +100 kilos, Francisco Solís alcanzó la medalla de plata, luego de caer en la final ante el brasileño Andrey de Souza.
Chile también sumó dos bronces en el cuadro masculino:
Jorge Pérez, en -81 kilos, derrotó al panameño Alexis Harrison para quedarse con el tercer lugar.
Y en el judo femenino:
Mary Dee Vargas consiguió el bronce en -48 kilos tras superar a la ecuatoriana Laura Vásquez.
Marcela Alfaro, por su parte, también alcanzó el tercer lugar en -57 kilos, luego de vencer a la uruguaya Maya Leopold.
De esta manera, el judo volvió a transformarse en una importante fuente de preseas para la delegación nacional.
La victoria del experimentado judoca representa mucho más que una nueva medalla para el Team Chile.
Es la recompensa a un proceso de años, a la capacidad de mantenerse competitivo en la alta competencia y a la experiencia acumulada en grandes escenarios internacionales.
En Santa Fe, Thomas Briceño volvió a demostrar que en el judo un combate puede cambiar en cuestión de segundos y que la capacidad para mantenerse competitivo hasta el último instante puede marcar la diferencia.
Esta vez, el punto de oro cayó del lado chileno.
Y el tatami terminó teñido de rojo, blanco y azul.
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JESOLO, ITALIA. ¡Chile se sube al podio mundial! 🇨🇱🥊
El kickboxing nacional acaba de escribir una nueva página en su historia internacional luego de la destacada actuación de Stephanie y Luckas, quienes consiguieron la medalla de plata y el segundo lugar mundial en la categoría MF OC Mix Team del Campeonato Mundial Juvenil WAKO.
El resultado adquiere un valor especial para el deporte chileno, ya que se trata de la primera presentación de Chile en esta modalidad en un Campeonato Mundial Juvenil WAKO.
Y el debut no pudo ser más significativo: podio mundial y medalla de plata para nuestro país. 🥈
Stephanie y Luckas fueron los encargados de representar a Chile en esta nueva modalidad, enfrentando una competencia internacional de alto nivel y llevando los colores nacionales hasta una definición mundial.
La categoría MF OC Mix Team incorpora el trabajo coordinado de un equipo mixto, donde además de las capacidades técnicas individuales, la ejecución conjunta, sincronización y coordinación adquieren especial importancia.
En este escenario, los representantes nacionales lograron avanzar hasta la definición y quedarse con el segundo lugar mundial.
Detrás de una medalla internacional existe mucho más que el momento de subir al podio.
Hay horas de entrenamiento, preparación técnica y física, planificación, viajes, concentración y el trabajo permanente de entrenadores y equipos de apoyo.
Por eso, esta medalla de plata mundial también representa el esfuerzo de todas las personas que han acompañado a Stephanie y Luckas durante este proceso.
La propia Federación destacó el resultado como un nuevo paso para el desarrollo del kickboxing chileno y felicitó a los deportistas, entrenadores y a todos quienes fueron parte de este histórico proceso.
El segundo lugar conseguido en Jesolo tiene además una lectura importante para el futuro de la disciplina en nuestro país.
Chile no solamente llegó a competir en una modalidad que debutaba internacionalmente para nuestra delegación.
Chile llegó a la definición y terminó entre los mejores del mundo.
Para una disciplina que continúa ampliando su presencia internacional, este tipo de resultados permite abrir nuevos caminos para las generaciones que vienen detrás.
El resultado queda registrado como un momento especial para el kickboxing nacional:
🇨🇱 Primera participación chilena en MF OC Mix Team en un Mundial Juvenil WAKO.
Segundo lugar mundial.
Medalla de plata para Chile.
Un logro construido por deportistas, entrenadores y equipo técnico.
Desde Somos Tu Deporte Live felicitamos a Stephanie y Luckas por llevar la bandera chilena al podio mundial y por convertirse en protagonistas de un nuevo capítulo para el kickboxing de nuestro país.
Un debut mundial, una medalla de plata y una nueva página para el kickboxing nacional.
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El karateca coquimbano fue convocado al Campeonato Mundial Juvenil WKF de Polonia, pero su presencia en la cita planetaria depende de conseguir financiamiento para cubrir traslado, alojamiento y alimentación. El plazo para confirmar su participación comienza a agotarse.
COQUIMBO.– En el karate, cada combate exige concentración, preparación táctica, control emocional y la capacidad de tomar decisiones en fracciones de segundo. Para Amir Alcalá, sin embargo, el próximo desafío no estará únicamente sobre el tatami.
El joven karateca coquimbano, integrante de la selección chilena y del programa Promesas Chile, recibió la convocatoria para representar al país en el Campeonato Mundial Juvenil de Karate WKF, que se disputará entre el 14 y el 18 de octubre en Bielsko-Biała, Polonia.
La oportunidad llega en uno de los momentos más destacados de su todavía joven trayectoria deportiva.
Alcalá ha construido durante los últimos años un proceso competitivo que lo ha llevado a medirse con exponentes de distintos países. En junio de este año consiguió la medalla de bronce en el Campeonato Sudamericano de Karate Específico Juvenil, disputado en Cartagena de Indias, Colombia, compitiendo en Kumite Cadetes -63 kg con la selección chilena.
Pero pocas semanas después llegaría uno de los resultados más importantes de su carrera.
En el 7° Mundial de Karate JKS Brasil 2026, disputado en Vitória, Amir se consagró campeón mundial en Kumite masculino 14–15 años, superando un cuadro compuesto por 57 competidores internacionales.
Ese antecedente no corresponde, eso sí, al mismo circuito federativo del Mundial WKF al que ahora fue convocado. Precisamente por ello, la cita de Polonia representa un nuevo escenario competitivo y una oportunidad para medirse dentro del circuito mundial de la World Karate Federation (WKF).
La convocatoria deportiva está confirmada, pero concretar el viaje requiere resolver una dificultad que se ha transformado en una carrera contra el tiempo: el financiamiento.
De acuerdo con los antecedentes entregados por su entrenador y padre, Juan Miguel Alcalá, la participación de los deportistas juveniles en este tipo de competencias debe ser asumida mediante autofinanciamiento, por lo que el equipo de Amir se encuentra buscando apoyo privado para poder concretar su presencia en Europa.
El presupuesto contempla dos pasajes aéreos ida y vuelta desde La Serena hasta Polonia, además de alojamiento y alimentación para Amir y su entrenador durante aproximadamente siete días.
A ello se suma el costo de inscripción al campeonato, establecido en 150 euros, cuya documentación y pago deben ser gestionados dentro de los plazos establecidos por la organización. Posteriormente, el equipo debe acreditar los pasajes y la reserva de alojamiento.
Para el karate regional, la convocatoria tiene una dimensión especial. De acuerdo con los antecedentes publicados por Diario El Día, se trata de la primera vez que un deportista de la Región de Coquimbo es convocado a participar en este nivel del Mundial Juvenil WKF.
Amir no llegará a Polonia solamente con el objetivo de sumar una experiencia internacional. Llegará respaldado por un proceso competitivo que durante 2026 ya lo llevó a representar a Chile en competencias continentales y a subir al podio sudamericano.
Ahora, el desafío consiste en transformar esa trayectoria en una nueva experiencia mundial.
Y mientras en el tatami el karate exige enfrentar al rival con técnica, estrategia y determinación, esta vez Amir y su equipo tienen otro adversario: el tiempo y el financiamiento necesario para hacer realidad el viaje.
La familia y el equipo deportivo se encuentran realizando gestiones para contactar a empresarios, empresas e instituciones privadas que puedan colaborar con el proyecto.
La organización deportiva cuenta además con un certificado de donaciones, herramienta que puede facilitar la participación de empresas interesadas en apoyar el desarrollo deportivo de un representante regional.
El caso de Amir también vuelve a poner sobre la mesa una realidad que enfrentan numerosos deportistas juveniles: alcanzar el nivel competitivo necesario para representar al país no siempre significa contar automáticamente con los recursos económicos para asistir a cada competencia internacional.
En este caso, el resultado deportivo ya está escrito.
Ahora falta conseguir los recursos que permitan que ese resultado pueda tener continuidad en el escenario mundial.
A pocas semanas del Mundial WKF de Polonia, el objetivo de Amir Alcalá es concreto: ponerse nuevamente el karategi, entrar al tatami y representar a Chile frente a los mejores exponentes juveniles del mundo.
Para conseguirlo, antes deberá librar un combate diferente.
Uno que no se gana con un ippon, un waza-ari o una ventaja táctica, sino mediante el respaldo de quienes estén dispuestos a apostar por el talento deportivo regional.
El Mundial está en el horizonte. Ahora comienza la carrera para llegar hasta él.
La pasión del norte
TOCOPILLA | Hay triunfos que se miden en medallas y otros que se entienden mejor cuando se conoce todo el camino recorrido para llegar hasta ellas. La reciente actuación internacional de Pedro Palma en Argentina pertenece a ambas categorías.
El deportista tocopillano consiguió tres medallas de oro y una de plata en una competencia de la World Fitness Federation (WFF), resultado que vuelve a poner al norte de Chile en lo más alto del fisicoculturismo y que representa la culminación de un proceso deportivo iniciado hace ocho años.
Pero la historia de Palma comenzó mucho antes de este podio internacional.
El camino competitivo de Pedro Palma comenzó en 2018, cuando tuvo su primera experiencia en una competencia realizada en Calama, bajo el alero de la Federación Chilena de Fisicoculturismo.
Aquella primera presentación marcó el inicio de un recorrido que lo llevaría a participar posteriormente en distintos torneos nacionales, acumulando experiencia y enfrentándose progresivamente a nuevos desafíos competitivos.
Para un deportista de fisicoculturismo, cada torneo representa también una instancia de aprendizaje. La preparación física, la alimentación, la disciplina, la puesta en escena y la capacidad de llegar en la condición adecuada al día de la competencia son elementos que se van perfeccionando con los años.
Y Palma fue construyendo ese proceso paso a paso.
El año 2024 significó un nuevo capítulo en su carrera, cuando se incorporó a la World Fitness Federation (WFF).
Pero su llegada a esta organización internacional no estuvo marcada inicialmente solo por su participación como atleta. Palma también asumió un rol como preparador y formador, acompañando y preparando a uno de sus alumnos para competir.
La experiencia le permitió conocer desde otra perspectiva las exigencias de una competencia internacional y continuar desarrollándose no solo como deportista, sino también como alguien capaz de transmitir sus conocimientos y experiencia a otros atletas.
Sin embargo, el escenario también lo volvería a tener como protagonista.
Después de un largo proceso de preparación, Pedro Palma volvió a competir personalmente en 2025.
Y los resultados no tardaron en llegar.
En febrero y junio de 2025, Palma consiguió importantes triunfos que le permitieron convertirse en bicampeón, confirmando que su incorporación a la WFF no era solamente una nueva etapa, sino también el comienzo de un período de consolidación deportiva.
Llegar a esos torneos implicó una larga preparación, con un trabajo constante para alcanzar la condición física necesaria y presentarse en el escenario competitivo en su mejor nivel.
El bicampeonato fue la recompensa a ese esfuerzo y, al mismo tiempo, un nuevo impulso para continuar buscando desafíos mayores.
El año 2026 comenzó nuevamente con competencia.
Palma participó en torneos de verano realizados en Alto Hospicio, sumando nuevas experiencias y manteniéndose activo dentro del circuito competitivo del norte del país.
Cada una de esas presentaciones fue parte de una preparación que finalmente tendría uno de sus capítulos más importantes en Argentina.
La reciente competencia internacional en Argentina volvió a poner a Pedro Palma frente a atletas de alto nivel.
El resultado fue contundente:
Medalla de oro
Medalla de oro
Medalla de oro
Medalla de plata
A ello se suma el reconocimiento obtenido como campeón en la categoría de extranjeros.
Más que una actuación aislada, el resultado representa la consecuencia de un proceso iniciado en 2018 y construido durante años de entrenamiento, competencias, aprendizajes y preparación.
La trayectoria de Pedro Palma tiene un elemento que se repite desde su primera competencia en Calama hasta el reciente podio internacional: la perseverancia.
Ocho años separan aquella primera experiencia competitiva de este nuevo logro internacional. En ese período ha conocido distintas organizaciones, escenarios y desafíos, ha competido, ha ganado, ha aprendido y también ha asumido el desafío de preparar a otros deportistas.
Su historia demuestra que detrás de un campeón existe mucho más que una fotografía en el podio.
Existe una planificación diaria.
Existe sacrificio.
Existe alimentación y entrenamiento.
Existe preparación mental.
Existe constancia.
Y, sobre todo, existe la capacidad de mantenerse en el camino durante años.
El nombre de Pedro Palma vuelve así a cruzar las fronteras de Chile llevando consigo el nombre de Tocopilla y del norte del país.
Desde aquella primera competencia en Calama en 2018, pasando por sus participaciones en distintos torneos, su llegada a la WFF en 2024, el bicampeonato conseguido en 2025 y los torneos de verano de 2026 en Alto Hospicio, el deportista ha construido una trayectoria que hoy suma un nuevo capítulo internacional.
Tres medallas de oro y una de plata no son solamente números. Son el resultado visible de ocho años de trabajo.
Argentina fue el escenario de su reciente consagración.
Pero la verdadera competencia comenzó hace mucho tiempo, en el norte de Chile.
Pedro Palma: un campeón que sigue construyendo su historia desde Tocopilla hacia el mundo.
El boxeo antofagastino vivió una de sus grandes noches. Ante un Arena Parque Croata convertido en escenario de una verdadera velada de campeonato, Alan “El Puma” Bahamondes dio un nuevo golpe de autoridad en su carrera profesional al derrotar al argentino Fabricio Sposito y quedarse con el cinturón Continental Sudamericano UBO de la categoría semipesado.
El combate, disputado la noche del sábado 15 de agosto, llevó nuevamente al cuadrilátero a dos rivales que ya conocían sus fortalezas. Bahamondes había derrotado anteriormente a Sposito en noviembre de 2024, pero esta vez había mucho más en juego: diez asaltos, un cinturón internacional y la posibilidad de mantener intacto su récord profesional.
Desde la campana inicial quedó claro que Sposito no había viajado a Antofagasta para especular.
El argentino intentó imponer presión, avanzar sobre Bahamondes y llevar el combate hacia la media y corta distancia, buscando descargar sus golpes de mayor potencia y obligar al chileno a intercambiar.
“El Puma”, sin embargo, planteó una pelea inteligente.
Bahamondes trabajó detrás de su jab, administró las distancias y utilizó sus desplazamientos para evitar convertirse en un blanco estático. Cuando Sposito acortaba el ring y buscaba instalarse en zona de intercambio, el antofagastino respondió con combinaciones y contragolpes, procurando puntuar y volver rápidamente a una distancia favorable.
La pelea tuvo momentos de alta intensidad.
Sposito consiguió conectar algunos de los golpes más contundentes de la noche, demostrando poder de manos y obligando al representante local a mantenerse concentrado defensivamente.
Bahamondes respondió desde otro registro: mayor volumen de golpeo, movilidad, frecuencia ofensiva y regularidad durante los diez asaltos.
Y en una pelea de campeonato, mantener ese ritmo puede terminar inclinando las tarjetas.
A medida que avanzó el combate, el desafío dejó de ser exclusivamente técnico y comenzó a convertirse también en una prueba física y mental.
Diez rounds exigen administrar energías, mantener la guardia, conservar la concentración y continuar ejecutando el plan de pelea incluso cuando aparece el desgaste.
En ese terreno, Bahamondes mostró madurez.
El antofagastino logró sostener su volumen de trabajo y mantenerse activo durante los asaltos decisivos, evitando que la presión de Sposito modificara completamente el desarrollo del combate.
Tras la campana final, la definición quedó en manos de los jueces Humberto Cappona, Cristian Mora y Mario Rojas.
Las tarjetas fueron coincidentes: 97-93 para Alan Bahamondes.
Decisión unánime.
Y campeonato para Antofagasta.
La lectura de las tarjetas desató la celebración en el Arena Parque Croata.
Alan “El Puma” Bahamondes levantaba el cinturón Continental Sudamericano UBO del peso semipesado frente a su gente y agregaba el logro más importante, hasta ahora, de su carrera en el boxeo profesional.
La victoria también le permitió conservar su condición de invicto.
Bahamondes elevó su récord a 7 victorias y ninguna derrota (7-0), con tres triunfos por nocaut, números que comienzan a posicionarlo como uno de los nombres a seguir dentro del boxeo profesional del norte de Chile.
Pero más allá del registro, el combate ante Sposito dejó otra señal importante: el antofagastino fue capaz de completar diez asaltos de campeonato, adaptarse a un rival agresivo y resolver una pelea desde la estrategia, el volumen y la lectura táctica.
La conquista también tuvo un significado especial por el escenario.
El Arena Parque Croata, recinto que ha comenzado a recibir grandes espectáculos y eventos deportivos en Antofagasta, presentó un marco de público acorde a una pelea de campeonato y permitió que el boxeo profesional volviera a vivir una noche de protagonismo en la capital regional.
Esta vez, además, el cinturón quedó en casa.
Alan Bahamondes subió al ring como uno de los principales representantes del boxeo antofagastino y descendió de él como campeón Continental Sudamericano UBO.
A sus siete triunfos profesionales ahora se suma un cinturón que puede marcar un punto de inflexión en su carrera.
Porque el invicto continúa, pero desde aquella noche en el Arena Parque Croata, “El Puma” ya no solamente suma victorias: ahora también puede presentarse como campeón.
El Karate Kyokushin chileno volvió a instalarse en lo más alto del continente. El sábado 8 de agosto se desarrolló la VI Copa América Kyokushin Union Panamá, competencia internacional que reunió a cerca de 400 deportistas provenientes de Bolivia, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, México, Uruguay, Chile y el país anfitrión, Panamá.
La cita fue organizada por Shihan Anjali Parwani y contó además con la presencia de los maestros japoneses Shihan Shigeru Tabata y Shihan Okamoto Toru, en un encuentro que reunió a exponentes de diferentes escuelas y generaciones en torno a una de las modalidades de karate reconocidas por su exigencia física, técnica y mental.
Y Chile respondió a la altura del desafío.
La delegación nacional logró imponerse en la clasificación general por equipos, quedándose con el primer lugar de la Copa América, seguida por Colombia, en segunda posición, y Panamá, en el tercer puesto.
La competencia contempló pruebas de kata y kumite, dos dimensiones fundamentales dentro del karate competitivo.
En kata, los deportistas deben demostrar precisión técnica, coordinación, equilibrio, potencia y control mediante la ejecución de secuencias establecidas de movimientos. El kumite, en tanto, lleva al karateca al enfrentamiento directo con un adversario, poniendo a prueba aspectos como estrategia, resistencia, capacidad de reacción, control emocional y preparación física.
El desempeño conseguido en ambas modalidades permitió que Chile terminara nuevamente en lo más alto del podio continental y retuviera su condición de campeón de América.
Chile llegó a Panamá con una delegación integrada por 70 competidores provenientes de diferentes puntos del país, reflejando el trabajo que se desarrolla en distintos dojos y comunidades vinculadas al Kyokushin.
La selección contó con representantes de Ortiz Dojo de Los Ángeles; Umarekawaru de Santiago; Mokuteki de Coquimbo; Espíritu de Lucha de Copiapó; e Ikigai Dojo, Kazoku Dojo y Collao Dojo de Antofagasta.
La participación de escuelas provenientes de distintas ciudades también entrega una señal relevante respecto del desarrollo territorial de esta disciplina: detrás de una selección nacional existe un trabajo permanente realizado por instructores, deportistas, familias y comunidades locales.
Para Antofagasta, el campeonato tuvo un significado especial debido a la presencia de tres dojos de la ciudad dentro de la delegación chilena: Ikigai Dojo, Kazoku Dojo y Collao Dojo.
El director técnico nacional, Shihan Víctor Collao, manifestó su satisfacción por el rendimiento conseguido por la selección y destacó especialmente el esfuerzo realizado por los deportistas y sus familias para concretar el viaje.
La delegación debió financiar parte importante de su participación con recursos propios y mediante diferentes iniciativas, entre ellas rifas, bingos y ventas, además de algunos aportes recibidos.
El resultado adquiere así una dimensión que trasciende las medallas.
Detrás del título continental existieron meses de entrenamiento, organización y sacrificio económico de familias que decidieron respaldar el proceso deportivo de sus representantes para que pudieran competir internacionalmente.
El objetivo finalmente se cumplió: Chile llegó a Panamá como campeón vigente y regresó manteniendo el título de campeón de América.
El éxito deportivo también permite observar el karate desde otra perspectiva. Para niños y adolescentes, la práctica de una disciplina marcial puede convertirse en un espacio de aprendizaje que va mucho más allá de competir o aprender técnicas de combate.
La constancia necesaria para avanzar, el respeto hacia compañeros, adversarios e instructores, la aceptación de reglas y la capacidad de enfrentar victorias y derrotas forman parte de un proceso educativo que puede complementar la formación familiar.
El dojo se transforma así en un espacio de socialización. El niño aprende que progresar requiere entrenamiento, que equivocarse forma parte del aprendizaje y que detrás de cada cinturón o competencia existe un proceso que no puede ser reemplazado por resultados inmediatos.
Por ello, para las familias interesadas en acercar a sus hijos al karate u otra arte marcial, existen tres aspectos importantes que considerar:
Antes de inscribir a un niño, los padres deberían conocer el dojo, conversar con sus instructores y observar una clase. La prioridad debe ser encontrar un espacio donde exista respeto, enseñanza progresiva, seguridad y un trato apropiado para la edad del alumno. Los resultados competitivos pueden llegar después; primero debe existir una buena experiencia deportiva.
No todos los niños ingresarán al karate para convertirse en competidores. Algunos encontrarán motivación en aprender técnicas, otros en hacer amigos, mejorar su condición física o simplemente superar nuevos desafíos. Los padres pueden acompañar y estimular el proceso evitando transformar cada entrenamiento o competencia en una obligación por obtener resultados.
Asistir regularmente, aprender una nueva técnica, controlar los nervios antes de competir, levantarse después de una derrota o respetar al adversario también son logros. Cuando la familia reconoce estos avances, el deporte puede convertirse en una experiencia positiva para el desarrollo de la autonomía, la perseverancia y la confianza.
La Copa América obtenida en Panamá deja finalmente una imagen que supera el primer lugar del medallero.
Los 70 representantes nacionales llevaron consigo el trabajo de diferentes dojos del país, pero también el esfuerzo silencioso de familias que organizaron actividades y buscaron recursos para permitir que sus deportistas llegaran hasta una competencia internacional.
Chile volvió con el título.
Pero detrás de esa copa existe otro triunfo igualmente significativo: una comunidad deportiva capaz de organizarse, acompañarse y trabajar colectivamente para que nuevas generaciones encuentren en las artes marciales un espacio de disciplina, pertenencia y crecimiento.
SANTA FE, ARGENTINA. Hay regresos que se explican con estadísticas. Y hay otros que se entienden desde la emoción.
El de Valentina Toro pertenece a la segunda categoría.
Apenas diez meses después de sufrir una rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) de la rodilla derecha, la karateca nacional volvió a competir en un gran escenario internacional y lo hizo de la mejor manera posible: se colgó la medalla de oro en el Kumite femenino -55 kilos de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.
La chilena protagonizó una campaña de alto nivel sobre el tatami, superó sus respectivos combates hasta instalarse en la final y terminó derrotando a la venezolana Bárbara Pérez por 1-0, en una definición que se resolvió prácticamente sobre la línea de meta.
La final fue un verdadero combate de detalle.
Toro y Pérez llegaron a los últimos segundos con un marcador estrecho, hasta que la chilena consiguió la acción que terminó inclinando la balanza.
El punto llegó a apenas dos centésimas del término del combate, suficiente para establecer el 1-0 definitivo y desatar la celebración del equipo nacional.
En el karate de competición, cuando los márgenes son tan pequeños, la lectura táctica, el manejo de la distancia, el timing y la capacidad para atacar en el momento preciso pueden marcar la diferencia.
Toro esperó su oportunidad.
Y cuando apareció, no la dejó escapar.
El contexto hace que esta medalla tenga un significado todavía mayor.
En diciembre pasado, la deportista sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, lesión que obligó a modificar completamente su planificación deportiva.
Comenzó entonces un largo proceso de recuperación y rehabilitación.
Meses de trabajo físico.
Meses de fortalecimiento.
Meses de recuperación de confianza y movilidad.
Y finalmente llegó el regreso al tatami.
El resultado fue un oro suramericano.
“No puedo creer que volví con un orito”, expresó Toro después de conquistar el título.
La karateca también puso en valor el trabajo realizado fuera del tatami.
“Yo me subo sola al tatami, pero hubo todo un equipo atrás mío”.
Una frase que resume perfectamente lo que existe detrás de una deportista de alto rendimiento: fisioterapia, preparación física, planificación, cuerpo técnico, familia y un entorno que acompaña cada etapa del proceso.
El título de Valentina Toro tuvo además una repercusión importante para la delegación nacional.
Con este resultado, Chile alcanzó la misma cantidad de medallas de oro obtenidas en los Juegos Suramericanos de Asunción 2022, reflejando la profundidad competitiva que está mostrando el Team Chile en Santa Fe.
Y el karate tuvo una jornada particularmente productiva.
La bandera chilena volvió a subir hasta lo más alto con Tomás Freire, campeón en la categoría Kumite -67 kilos.
El karateca nacional empató 4-4 frente al panameño Alberto Gálvez, pero se quedó con la victoria al haber conseguido el primer punto del combate, criterio utilizado para definir el ganador en caso de empate bajo las reglas correspondientes.
Freire, de 23 años, llegó a Santa Fe respaldado por una destacada trayectoria internacional y actualmente se encuentra entre los principales exponentes de su categoría en el ranking mundial.
El chileno también consiguió una medalla de plata en una fecha de la Karate1 Premier League de Egipto durante 2025, antecedente que da cuenta del nivel competitivo que ha alcanzado.
“Muy feliz, estos son mis primeros Juegos Suramericanos. Después del trago medio amargo en Santiago, es muy rico empezar así el nuevo ciclo”, comentó.
El karate chileno completó la jornada con otra medalla.
Bárbara Huaquimán consiguió el bronce en Kumite -61 kilos, luego de imponerse categóricamente por 9-0 a la boliviana Carla Dorado.
Un resultado contundente que permitió a la representante nacional instalarse en el podio suramericano.
En tanto, Joaquín González disputó el combate por la medalla de bronce, pero terminó cayendo ante el argentino Julio Ichiki.
La jornada dejó un balance contundente para Chile:
🥇 Valentina Toro — Kumite -55 kg
🥇 Tomás Freire — Kumite -67 kg
🥉 Bárbara Huaquimán — Kumite -61 kg
Tres medallas y dos títulos suramericanos en una jornada que quedará marcada especialmente por el regreso de Toro.
Porque esta vez no se trataba solamente de ganar un combate.
Se trataba de volver.
Volver después de una lesión compleja.
Volver después de meses de rehabilitación.
Volver a sentir la competencia.
Volver a pisar el tatami.
Y hacerlo terminando con una medalla de oro colgada del cuello.
SOMOS TU DEPORTE LIVE | LA PASIÓN DEL NORTE
SANTA FE, ARGENTINA. El Team Chile volvió a celebrar en el tatami. Esta vez fue Thomas Briceño quien se encargó de poner la bandera nacional en lo más alto al conquistar la medalla de oro en la categoría -100 kilos del judo en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.
El judoca chileno, de 33 años, derrotó en la final al venezolano Samuel Corzo en un combate de máxima exigencia que debió definirse en Golden Score —punto de oro—, después de que ninguno de los dos lograra establecer una ventaja definitiva durante el tiempo reglamentario.
Briceño sacó a relucir su experiencia internacional y terminó inclinando el combate a su favor para quedarse con una victoria que, además, tenía un significado especial dentro de su trayectoria.
El campeón panamericano de Lima 2019 había conseguido medallas de bronce en sus dos participaciones anteriores en los Juegos Suramericanos: Cochabamba 2018 y Asunción 2022.
Incluso, en Santiago 2014, una lesión le impidió competir.
Por eso, la corona obtenida en Santa Fe tiene un sabor especial para el judoca nacional.
Esta vez, Briceño no dejó escapar la oportunidad y completó una actuación que lo llevó desde las primeras rondas hasta la definición por el título de los -100 kilos.
La jornada exigió al máximo al representante chileno, especialmente considerando el desgaste acumulado desde el proceso de pesaje y control de peso hasta los distintos combates.
El propio Briceño reconoció que el inicio de la jornada fue complejo y que debieron administrar el cansancio.
Tras superar su primer combate ante un representante de Perú, el chileno enfrentó un duro compromiso ante Brasil antes de instalarse en la final.
Ante Corzo, el combate volvió a ser cerrado y terminó extendiéndose al Golden Score, instancia en la que cada acción puede definir el resultado.
Fue ahí donde Briceño encontró la acción decisiva para quedarse con el oro.
“Logramos repuntar y dar vuelta el combate en punto de oro. Eso me deja feliz”, comentó el judoca nacional.
Después de conquistar el título, Briceño tuvo palabras especiales para su entrenador Raúl Vergara, destacando el trabajo desarrollado durante su preparación.
El judoca valoró especialmente la continuidad del proceso y el compromiso de su equipo técnico, factores fundamentales en una disciplina donde la preparación física, el trabajo de kumi-kata, la movilidad, las entradas de tachi-waza y la capacidad para resolver los combates en situaciones de máxima presión son determinantes.
“Me ha hecho el aguante de poder seguir entrenando, de seguir al pie de la letra cada parte de los entrenamientos y de las competencias que hemos tenido y ese es fruto de él. Hemos hecho un equipo espectacular”, señaló.
El oro de Santa Fe también permite cerrar un capítulo pendiente en la carrera del chileno.
Después de dos bronces consecutivos en los Juegos Suramericanos, Briceño finalmente pudo subir al primer escalón del podio.
Y su palmarés continúa creciendo:
Campeón de los Juegos Panamericanos Lima 2019
Campeón de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026
Campeón de Juegos Bolivarianos
Bronce en Cochabamba 2018
Bronce en Asunción 2022
Ahora el objetivo vuelve a mirar hacia el gran escenario olímpico.
“Nos falta la anhelada, ojalá se cumpla en Los Angeles 2028”, señaló Briceño al proyectar su carrera hacia los próximos Juegos Olímpicos.
El oro de Briceño no fue la única alegría para el judo chileno durante la jornada.
En la categoría +100 kilos, Francisco Solís alcanzó la medalla de plata, luego de caer en la final ante el brasileño Andrey de Souza.
Chile también sumó dos bronces en el cuadro masculino:
Jorge Pérez, en -81 kilos, derrotó al panameño Alexis Harrison para quedarse con el tercer lugar.
Y en el judo femenino:
Mary Dee Vargas consiguió el bronce en -48 kilos tras superar a la ecuatoriana Laura Vásquez.
Marcela Alfaro, por su parte, también alcanzó el tercer lugar en -57 kilos, luego de vencer a la uruguaya Maya Leopold.
De esta manera, el judo volvió a transformarse en una importante fuente de preseas para la delegación nacional.
La victoria del experimentado judoca representa mucho más que una nueva medalla para el Team Chile.
Es la recompensa a un proceso de años, a la capacidad de mantenerse competitivo en la alta competencia y a la experiencia acumulada en grandes escenarios internacionales.
En Santa Fe, Thomas Briceño volvió a demostrar que en el judo un combate puede cambiar en cuestión de segundos y que la capacidad para mantenerse competitivo hasta el último instante puede marcar la diferencia.
Esta vez, el punto de oro cayó del lado chileno.
Y el tatami terminó teñido de rojo, blanco y azul.
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JESOLO, ITALIA. ¡Chile se sube al podio mundial! 🇨🇱🥊
El kickboxing nacional acaba de escribir una nueva página en su historia internacional luego de la destacada actuación de Stephanie y Luckas, quienes consiguieron la medalla de plata y el segundo lugar mundial en la categoría MF OC Mix Team del Campeonato Mundial Juvenil WAKO.
El resultado adquiere un valor especial para el deporte chileno, ya que se trata de la primera presentación de Chile en esta modalidad en un Campeonato Mundial Juvenil WAKO.
Y el debut no pudo ser más significativo: podio mundial y medalla de plata para nuestro país. 🥈
Stephanie y Luckas fueron los encargados de representar a Chile en esta nueva modalidad, enfrentando una competencia internacional de alto nivel y llevando los colores nacionales hasta una definición mundial.
La categoría MF OC Mix Team incorpora el trabajo coordinado de un equipo mixto, donde además de las capacidades técnicas individuales, la ejecución conjunta, sincronización y coordinación adquieren especial importancia.
En este escenario, los representantes nacionales lograron avanzar hasta la definición y quedarse con el segundo lugar mundial.
Detrás de una medalla internacional existe mucho más que el momento de subir al podio.
Hay horas de entrenamiento, preparación técnica y física, planificación, viajes, concentración y el trabajo permanente de entrenadores y equipos de apoyo.
Por eso, esta medalla de plata mundial también representa el esfuerzo de todas las personas que han acompañado a Stephanie y Luckas durante este proceso.
La propia Federación destacó el resultado como un nuevo paso para el desarrollo del kickboxing chileno y felicitó a los deportistas, entrenadores y a todos quienes fueron parte de este histórico proceso.
El segundo lugar conseguido en Jesolo tiene además una lectura importante para el futuro de la disciplina en nuestro país.
Chile no solamente llegó a competir en una modalidad que debutaba internacionalmente para nuestra delegación.
Chile llegó a la definición y terminó entre los mejores del mundo.
Para una disciplina que continúa ampliando su presencia internacional, este tipo de resultados permite abrir nuevos caminos para las generaciones que vienen detrás.
El resultado queda registrado como un momento especial para el kickboxing nacional:
🇨🇱 Primera participación chilena en MF OC Mix Team en un Mundial Juvenil WAKO.
Segundo lugar mundial.
Medalla de plata para Chile.
Un logro construido por deportistas, entrenadores y equipo técnico.
Desde Somos Tu Deporte Live felicitamos a Stephanie y Luckas por llevar la bandera chilena al podio mundial y por convertirse en protagonistas de un nuevo capítulo para el kickboxing de nuestro país.
Un debut mundial, una medalla de plata y una nueva página para el kickboxing nacional.
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El karateca coquimbano fue convocado al Campeonato Mundial Juvenil WKF de Polonia, pero su presencia en la cita planetaria depende de conseguir financiamiento para cubrir traslado, alojamiento y alimentación. El plazo para confirmar su participación comienza a agotarse.
COQUIMBO.– En el karate, cada combate exige concentración, preparación táctica, control emocional y la capacidad de tomar decisiones en fracciones de segundo. Para Amir Alcalá, sin embargo, el próximo desafío no estará únicamente sobre el tatami.
El joven karateca coquimbano, integrante de la selección chilena y del programa Promesas Chile, recibió la convocatoria para representar al país en el Campeonato Mundial Juvenil de Karate WKF, que se disputará entre el 14 y el 18 de octubre en Bielsko-Biała, Polonia.
La oportunidad llega en uno de los momentos más destacados de su todavía joven trayectoria deportiva.
Alcalá ha construido durante los últimos años un proceso competitivo que lo ha llevado a medirse con exponentes de distintos países. En junio de este año consiguió la medalla de bronce en el Campeonato Sudamericano de Karate Específico Juvenil, disputado en Cartagena de Indias, Colombia, compitiendo en Kumite Cadetes -63 kg con la selección chilena.
Pero pocas semanas después llegaría uno de los resultados más importantes de su carrera.
En el 7° Mundial de Karate JKS Brasil 2026, disputado en Vitória, Amir se consagró campeón mundial en Kumite masculino 14–15 años, superando un cuadro compuesto por 57 competidores internacionales.
Ese antecedente no corresponde, eso sí, al mismo circuito federativo del Mundial WKF al que ahora fue convocado. Precisamente por ello, la cita de Polonia representa un nuevo escenario competitivo y una oportunidad para medirse dentro del circuito mundial de la World Karate Federation (WKF).
La convocatoria deportiva está confirmada, pero concretar el viaje requiere resolver una dificultad que se ha transformado en una carrera contra el tiempo: el financiamiento.
De acuerdo con los antecedentes entregados por su entrenador y padre, Juan Miguel Alcalá, la participación de los deportistas juveniles en este tipo de competencias debe ser asumida mediante autofinanciamiento, por lo que el equipo de Amir se encuentra buscando apoyo privado para poder concretar su presencia en Europa.
El presupuesto contempla dos pasajes aéreos ida y vuelta desde La Serena hasta Polonia, además de alojamiento y alimentación para Amir y su entrenador durante aproximadamente siete días.
A ello se suma el costo de inscripción al campeonato, establecido en 150 euros, cuya documentación y pago deben ser gestionados dentro de los plazos establecidos por la organización. Posteriormente, el equipo debe acreditar los pasajes y la reserva de alojamiento.
Para el karate regional, la convocatoria tiene una dimensión especial. De acuerdo con los antecedentes publicados por Diario El Día, se trata de la primera vez que un deportista de la Región de Coquimbo es convocado a participar en este nivel del Mundial Juvenil WKF.
Amir no llegará a Polonia solamente con el objetivo de sumar una experiencia internacional. Llegará respaldado por un proceso competitivo que durante 2026 ya lo llevó a representar a Chile en competencias continentales y a subir al podio sudamericano.
Ahora, el desafío consiste en transformar esa trayectoria en una nueva experiencia mundial.
Y mientras en el tatami el karate exige enfrentar al rival con técnica, estrategia y determinación, esta vez Amir y su equipo tienen otro adversario: el tiempo y el financiamiento necesario para hacer realidad el viaje.
La familia y el equipo deportivo se encuentran realizando gestiones para contactar a empresarios, empresas e instituciones privadas que puedan colaborar con el proyecto.
La organización deportiva cuenta además con un certificado de donaciones, herramienta que puede facilitar la participación de empresas interesadas en apoyar el desarrollo deportivo de un representante regional.
El caso de Amir también vuelve a poner sobre la mesa una realidad que enfrentan numerosos deportistas juveniles: alcanzar el nivel competitivo necesario para representar al país no siempre significa contar automáticamente con los recursos económicos para asistir a cada competencia internacional.
En este caso, el resultado deportivo ya está escrito.
Ahora falta conseguir los recursos que permitan que ese resultado pueda tener continuidad en el escenario mundial.
A pocas semanas del Mundial WKF de Polonia, el objetivo de Amir Alcalá es concreto: ponerse nuevamente el karategi, entrar al tatami y representar a Chile frente a los mejores exponentes juveniles del mundo.
Para conseguirlo, antes deberá librar un combate diferente.
Uno que no se gana con un ippon, un waza-ari o una ventaja táctica, sino mediante el respaldo de quienes estén dispuestos a apostar por el talento deportivo regional.
El Mundial está en el horizonte. Ahora comienza la carrera para llegar hasta él.
La pasión del norte
TOCOPILLA | Hay triunfos que se miden en medallas y otros que se entienden mejor cuando se conoce todo el camino recorrido para llegar hasta ellas. La reciente actuación internacional de Pedro Palma en Argentina pertenece a ambas categorías.
El deportista tocopillano consiguió tres medallas de oro y una de plata en una competencia de la World Fitness Federation (WFF), resultado que vuelve a poner al norte de Chile en lo más alto del fisicoculturismo y que representa la culminación de un proceso deportivo iniciado hace ocho años.
Pero la historia de Palma comenzó mucho antes de este podio internacional.
El camino competitivo de Pedro Palma comenzó en 2018, cuando tuvo su primera experiencia en una competencia realizada en Calama, bajo el alero de la Federación Chilena de Fisicoculturismo.
Aquella primera presentación marcó el inicio de un recorrido que lo llevaría a participar posteriormente en distintos torneos nacionales, acumulando experiencia y enfrentándose progresivamente a nuevos desafíos competitivos.
Para un deportista de fisicoculturismo, cada torneo representa también una instancia de aprendizaje. La preparación física, la alimentación, la disciplina, la puesta en escena y la capacidad de llegar en la condición adecuada al día de la competencia son elementos que se van perfeccionando con los años.
Y Palma fue construyendo ese proceso paso a paso.
El año 2024 significó un nuevo capítulo en su carrera, cuando se incorporó a la World Fitness Federation (WFF).
Pero su llegada a esta organización internacional no estuvo marcada inicialmente solo por su participación como atleta. Palma también asumió un rol como preparador y formador, acompañando y preparando a uno de sus alumnos para competir.
La experiencia le permitió conocer desde otra perspectiva las exigencias de una competencia internacional y continuar desarrollándose no solo como deportista, sino también como alguien capaz de transmitir sus conocimientos y experiencia a otros atletas.
Sin embargo, el escenario también lo volvería a tener como protagonista.
Después de un largo proceso de preparación, Pedro Palma volvió a competir personalmente en 2025.
Y los resultados no tardaron en llegar.
En febrero y junio de 2025, Palma consiguió importantes triunfos que le permitieron convertirse en bicampeón, confirmando que su incorporación a la WFF no era solamente una nueva etapa, sino también el comienzo de un período de consolidación deportiva.
Llegar a esos torneos implicó una larga preparación, con un trabajo constante para alcanzar la condición física necesaria y presentarse en el escenario competitivo en su mejor nivel.
El bicampeonato fue la recompensa a ese esfuerzo y, al mismo tiempo, un nuevo impulso para continuar buscando desafíos mayores.
El año 2026 comenzó nuevamente con competencia.
Palma participó en torneos de verano realizados en Alto Hospicio, sumando nuevas experiencias y manteniéndose activo dentro del circuito competitivo del norte del país.
Cada una de esas presentaciones fue parte de una preparación que finalmente tendría uno de sus capítulos más importantes en Argentina.
La reciente competencia internacional en Argentina volvió a poner a Pedro Palma frente a atletas de alto nivel.
El resultado fue contundente:
Medalla de oro
Medalla de oro
Medalla de oro
Medalla de plata
A ello se suma el reconocimiento obtenido como campeón en la categoría de extranjeros.
Más que una actuación aislada, el resultado representa la consecuencia de un proceso iniciado en 2018 y construido durante años de entrenamiento, competencias, aprendizajes y preparación.
La trayectoria de Pedro Palma tiene un elemento que se repite desde su primera competencia en Calama hasta el reciente podio internacional: la perseverancia.
Ocho años separan aquella primera experiencia competitiva de este nuevo logro internacional. En ese período ha conocido distintas organizaciones, escenarios y desafíos, ha competido, ha ganado, ha aprendido y también ha asumido el desafío de preparar a otros deportistas.
Su historia demuestra que detrás de un campeón existe mucho más que una fotografía en el podio.
Existe una planificación diaria.
Existe sacrificio.
Existe alimentación y entrenamiento.
Existe preparación mental.
Existe constancia.
Y, sobre todo, existe la capacidad de mantenerse en el camino durante años.
El nombre de Pedro Palma vuelve así a cruzar las fronteras de Chile llevando consigo el nombre de Tocopilla y del norte del país.
Desde aquella primera competencia en Calama en 2018, pasando por sus participaciones en distintos torneos, su llegada a la WFF en 2024, el bicampeonato conseguido en 2025 y los torneos de verano de 2026 en Alto Hospicio, el deportista ha construido una trayectoria que hoy suma un nuevo capítulo internacional.
Tres medallas de oro y una de plata no son solamente números. Son el resultado visible de ocho años de trabajo.
Argentina fue el escenario de su reciente consagración.
Pero la verdadera competencia comenzó hace mucho tiempo, en el norte de Chile.
Pedro Palma: un campeón que sigue construyendo su historia desde Tocopilla hacia el mundo.
El boxeo antofagastino vivió una de sus grandes noches. Ante un Arena Parque Croata convertido en escenario de una verdadera velada de campeonato, Alan “El Puma” Bahamondes dio un nuevo golpe de autoridad en su carrera profesional al derrotar al argentino Fabricio Sposito y quedarse con el cinturón Continental Sudamericano UBO de la categoría semipesado.
El combate, disputado la noche del sábado 15 de agosto, llevó nuevamente al cuadrilátero a dos rivales que ya conocían sus fortalezas. Bahamondes había derrotado anteriormente a Sposito en noviembre de 2024, pero esta vez había mucho más en juego: diez asaltos, un cinturón internacional y la posibilidad de mantener intacto su récord profesional.
Desde la campana inicial quedó claro que Sposito no había viajado a Antofagasta para especular.
El argentino intentó imponer presión, avanzar sobre Bahamondes y llevar el combate hacia la media y corta distancia, buscando descargar sus golpes de mayor potencia y obligar al chileno a intercambiar.
“El Puma”, sin embargo, planteó una pelea inteligente.
Bahamondes trabajó detrás de su jab, administró las distancias y utilizó sus desplazamientos para evitar convertirse en un blanco estático. Cuando Sposito acortaba el ring y buscaba instalarse en zona de intercambio, el antofagastino respondió con combinaciones y contragolpes, procurando puntuar y volver rápidamente a una distancia favorable.
La pelea tuvo momentos de alta intensidad.
Sposito consiguió conectar algunos de los golpes más contundentes de la noche, demostrando poder de manos y obligando al representante local a mantenerse concentrado defensivamente.
Bahamondes respondió desde otro registro: mayor volumen de golpeo, movilidad, frecuencia ofensiva y regularidad durante los diez asaltos.
Y en una pelea de campeonato, mantener ese ritmo puede terminar inclinando las tarjetas.
A medida que avanzó el combate, el desafío dejó de ser exclusivamente técnico y comenzó a convertirse también en una prueba física y mental.
Diez rounds exigen administrar energías, mantener la guardia, conservar la concentración y continuar ejecutando el plan de pelea incluso cuando aparece el desgaste.
En ese terreno, Bahamondes mostró madurez.
El antofagastino logró sostener su volumen de trabajo y mantenerse activo durante los asaltos decisivos, evitando que la presión de Sposito modificara completamente el desarrollo del combate.
Tras la campana final, la definición quedó en manos de los jueces Humberto Cappona, Cristian Mora y Mario Rojas.
Las tarjetas fueron coincidentes: 97-93 para Alan Bahamondes.
Decisión unánime.
Y campeonato para Antofagasta.
La lectura de las tarjetas desató la celebración en el Arena Parque Croata.
Alan “El Puma” Bahamondes levantaba el cinturón Continental Sudamericano UBO del peso semipesado frente a su gente y agregaba el logro más importante, hasta ahora, de su carrera en el boxeo profesional.
La victoria también le permitió conservar su condición de invicto.
Bahamondes elevó su récord a 7 victorias y ninguna derrota (7-0), con tres triunfos por nocaut, números que comienzan a posicionarlo como uno de los nombres a seguir dentro del boxeo profesional del norte de Chile.
Pero más allá del registro, el combate ante Sposito dejó otra señal importante: el antofagastino fue capaz de completar diez asaltos de campeonato, adaptarse a un rival agresivo y resolver una pelea desde la estrategia, el volumen y la lectura táctica.
La conquista también tuvo un significado especial por el escenario.
El Arena Parque Croata, recinto que ha comenzado a recibir grandes espectáculos y eventos deportivos en Antofagasta, presentó un marco de público acorde a una pelea de campeonato y permitió que el boxeo profesional volviera a vivir una noche de protagonismo en la capital regional.
Esta vez, además, el cinturón quedó en casa.
Alan Bahamondes subió al ring como uno de los principales representantes del boxeo antofagastino y descendió de él como campeón Continental Sudamericano UBO.
A sus siete triunfos profesionales ahora se suma un cinturón que puede marcar un punto de inflexión en su carrera.
Porque el invicto continúa, pero desde aquella noche en el Arena Parque Croata, “El Puma” ya no solamente suma victorias: ahora también puede presentarse como campeón.
El Karate Kyokushin chileno volvió a instalarse en lo más alto del continente. El sábado 8 de agosto se desarrolló la VI Copa América Kyokushin Union Panamá, competencia internacional que reunió a cerca de 400 deportistas provenientes de Bolivia, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, México, Uruguay, Chile y el país anfitrión, Panamá.
La cita fue organizada por Shihan Anjali Parwani y contó además con la presencia de los maestros japoneses Shihan Shigeru Tabata y Shihan Okamoto Toru, en un encuentro que reunió a exponentes de diferentes escuelas y generaciones en torno a una de las modalidades de karate reconocidas por su exigencia física, técnica y mental.
Y Chile respondió a la altura del desafío.
La delegación nacional logró imponerse en la clasificación general por equipos, quedándose con el primer lugar de la Copa América, seguida por Colombia, en segunda posición, y Panamá, en el tercer puesto.
La competencia contempló pruebas de kata y kumite, dos dimensiones fundamentales dentro del karate competitivo.
En kata, los deportistas deben demostrar precisión técnica, coordinación, equilibrio, potencia y control mediante la ejecución de secuencias establecidas de movimientos. El kumite, en tanto, lleva al karateca al enfrentamiento directo con un adversario, poniendo a prueba aspectos como estrategia, resistencia, capacidad de reacción, control emocional y preparación física.
El desempeño conseguido en ambas modalidades permitió que Chile terminara nuevamente en lo más alto del podio continental y retuviera su condición de campeón de América.
Chile llegó a Panamá con una delegación integrada por 70 competidores provenientes de diferentes puntos del país, reflejando el trabajo que se desarrolla en distintos dojos y comunidades vinculadas al Kyokushin.
La selección contó con representantes de Ortiz Dojo de Los Ángeles; Umarekawaru de Santiago; Mokuteki de Coquimbo; Espíritu de Lucha de Copiapó; e Ikigai Dojo, Kazoku Dojo y Collao Dojo de Antofagasta.
La participación de escuelas provenientes de distintas ciudades también entrega una señal relevante respecto del desarrollo territorial de esta disciplina: detrás de una selección nacional existe un trabajo permanente realizado por instructores, deportistas, familias y comunidades locales.
Para Antofagasta, el campeonato tuvo un significado especial debido a la presencia de tres dojos de la ciudad dentro de la delegación chilena: Ikigai Dojo, Kazoku Dojo y Collao Dojo.
El director técnico nacional, Shihan Víctor Collao, manifestó su satisfacción por el rendimiento conseguido por la selección y destacó especialmente el esfuerzo realizado por los deportistas y sus familias para concretar el viaje.
La delegación debió financiar parte importante de su participación con recursos propios y mediante diferentes iniciativas, entre ellas rifas, bingos y ventas, además de algunos aportes recibidos.
El resultado adquiere así una dimensión que trasciende las medallas.
Detrás del título continental existieron meses de entrenamiento, organización y sacrificio económico de familias que decidieron respaldar el proceso deportivo de sus representantes para que pudieran competir internacionalmente.
El objetivo finalmente se cumplió: Chile llegó a Panamá como campeón vigente y regresó manteniendo el título de campeón de América.
El éxito deportivo también permite observar el karate desde otra perspectiva. Para niños y adolescentes, la práctica de una disciplina marcial puede convertirse en un espacio de aprendizaje que va mucho más allá de competir o aprender técnicas de combate.
La constancia necesaria para avanzar, el respeto hacia compañeros, adversarios e instructores, la aceptación de reglas y la capacidad de enfrentar victorias y derrotas forman parte de un proceso educativo que puede complementar la formación familiar.
El dojo se transforma así en un espacio de socialización. El niño aprende que progresar requiere entrenamiento, que equivocarse forma parte del aprendizaje y que detrás de cada cinturón o competencia existe un proceso que no puede ser reemplazado por resultados inmediatos.
Por ello, para las familias interesadas en acercar a sus hijos al karate u otra arte marcial, existen tres aspectos importantes que considerar:
Antes de inscribir a un niño, los padres deberían conocer el dojo, conversar con sus instructores y observar una clase. La prioridad debe ser encontrar un espacio donde exista respeto, enseñanza progresiva, seguridad y un trato apropiado para la edad del alumno. Los resultados competitivos pueden llegar después; primero debe existir una buena experiencia deportiva.
No todos los niños ingresarán al karate para convertirse en competidores. Algunos encontrarán motivación en aprender técnicas, otros en hacer amigos, mejorar su condición física o simplemente superar nuevos desafíos. Los padres pueden acompañar y estimular el proceso evitando transformar cada entrenamiento o competencia en una obligación por obtener resultados.
Asistir regularmente, aprender una nueva técnica, controlar los nervios antes de competir, levantarse después de una derrota o respetar al adversario también son logros. Cuando la familia reconoce estos avances, el deporte puede convertirse en una experiencia positiva para el desarrollo de la autonomía, la perseverancia y la confianza.
La Copa América obtenida en Panamá deja finalmente una imagen que supera el primer lugar del medallero.
Los 70 representantes nacionales llevaron consigo el trabajo de diferentes dojos del país, pero también el esfuerzo silencioso de familias que organizaron actividades y buscaron recursos para permitir que sus deportistas llegaran hasta una competencia internacional.
Chile volvió con el título.
Pero detrás de esa copa existe otro triunfo igualmente significativo: una comunidad deportiva capaz de organizarse, acompañarse y trabajar colectivamente para que nuevas generaciones encuentren en las artes marciales un espacio de disciplina, pertenencia y crecimiento.