Las nóminas de la Selección Chilena suelen generar debate, y esta convocatoria de Nicolás Córdova no fue la excepción. Entre nombres esperados, ausencias llamativas y futbolistas que buscan consolidarse en el proceso de La Roja, el entrenador decidió ampliar el abanico de alternativas y apostar por jugadores que venían destacando en sus respectivos clubes.
La principal característica de esta convocatoria está precisamente en las novedades. Córdova puso nuevamente bajo la lupa a futbolistas que, por distintas razones, habían quedado fuera de las últimas citaciones, pero que hoy presentan argumentos deportivos para recibir una oportunidad.
Una de las novedades es Christian Bravo, quien ha conseguido consolidarse como titular en Huachipato y ha mostrado un rendimiento que llamó la atención del cuerpo técnico de la Selección.
Su actuación ante Colo Colo, donde fue considerado una de las figuras del encuentro, terminó reforzando los argumentos para su convocatoria.
Con apenas 20 años, aparece como una alternativa de proyección dentro de un puesto que históricamente ha requerido competencia y renovación. Su llamado puede interpretarse como una apuesta por observar de cerca a un jugador joven que comienza a adquirir protagonismo en Primera División.
Otro nombre que vuelve a tomar fuerza es Jonathan Villagra.
El defensor ha experimentado una evolución importante durante la temporada y se ha transformado en una de las piezas destacadas de Colo Colo, equipo que pelea en la parte alta de la tabla.
A sus 25 años, Villagra parece haber alcanzado un nivel de madurez futbolística que le permite asumir mayores responsabilidades en una zona donde la lectura de juego, la concentración y la toma de decisiones resultan determinantes.
Su convocatoria representa, además, una oportunidad para evaluar si ese crecimiento a nivel de club puede trasladarse al escenario internacional.
Marcelo Morales no es un desconocido para la camiseta nacional. El lateral ya tuvo participación con La Roja, pero no había formado parte de las últimas convocatorias de Nicolás Córdova.
Su etapa en Estados Unidos, defendiendo a New York Red Bulls, significó un período de menor protagonismo, pero su retorno a Universidad de Chile le permitió recuperar parte del nivel que había exhibido durante 2024.
La nueva citación abre nuevamente la competencia por el puesto y le entrega al cuerpo técnico una alternativa que conoce el funcionamiento de la Selección y que busca recuperar definitivamente su lugar en el fútbol nacional.
El caso de César Pérez tiene otro componente: las lesiones que interrumpieron su continuidad y lo alejaron de las convocatorias.
El mediocampista, que ya había vestido la camiseta de la Selección Chilena, consiguió recuperar terreno luego de superar sus problemas físicos y sumar minutos con Defensa y Justicia.
Su regreso al ritmo competitivo fue clave para volver a instalar su nombre en el radar de Juan Pinto Durán. Ahora tendrá la posibilidad de demostrar que puede convertirse nuevamente en una alternativa válida para el mediocampo de La Roja.
Quizás uno de los nombres menos conocidos para el público chileno es Nils Reichmuth, mediocampista del Thun de Suiza.
El futbolista ya había sido considerado en una convocatoria anterior, pero continúa siendo una apuesta diferente dentro del proceso de Córdova.
Su presencia permite ampliar la observación hacia futbolistas que desarrollan sus carreras fuera de Chile y que pueden aportar características distintas a las alternativas disponibles en el medio local.
La convocatoria también representa una oportunidad para que Reichmuth comience a familiarizarse con el entorno de la Selección y pueda demostrar, en cancha, que su experiencia en el fútbol europeo puede transformarse en una herramienta para el combinado nacional.
A estos nombres se suma Leandro Hernández, una de las apariciones más interesantes que ha dejado Colo Colo durante 2026.
El extremo ha conseguido protagonismo y buenas actuaciones durante la temporada, convirtiéndose en una de las gratas revelaciones del fútbol chileno.
Su convocatoria tiene un componente especialmente relevante dentro del discurso del recambio: se trata de un futbolista joven que está ganando minutos, confianza y responsabilidades en uno de los clubes más importantes del país.
Ahora tendrá que trasladar ese rendimiento al escenario de la Selección.
Más allá de los nombres propios, las nuevas convocatorias de Nicolás Córdova entregan una señal clara: la competencia por un lugar en La Roja está abierta.
Bravo, Villagra, Morales, Pérez, Reichmuth y Hernández llegan desde realidades diferentes, pero todos comparten un denominador común: han encontrado argumentos futbolísticos para volver —o comenzar— a ser considerados dentro del proceso nacional.
El desafío ahora será mayor. Una convocatoria entrega la oportunidad, pero es el rendimiento en los entrenamientos y, especialmente, en los minutos que tengan con la camiseta de Chile lo que determinará si consiguen consolidarse.
El denominado “recambio” de la Selección Chilena necesita precisamente eso: jugadores capaces de transformar una convocatoria en rendimiento y, posteriormente, en continuidad.
Para estos futbolistas, el próximo paso ya está marcado: ganarse un lugar en La Roja.
El fútbol volvió a coronar a España. Con una actuación colectiva impecable, disciplina táctica y una fortaleza defensiva que marcó todo su recorrido en el torneo, la selección dirigida por Luis de la Fuente derrotó por 1-0 a Argentina, este domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, y se proclamó campeona del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026.
La final se resolvió en la prórroga gracias a un derechazo de Ferran Torres al minuto 106, un gol que recordó inevitablemente al histórico tanto de Andrés Iniesta frente a Países Bajos en Sudáfrica 2010. Dieciséis años después, España volvió a escribir su nombre entre las grandes potencias del fútbol mundial al conquistar su segunda estrella.
Si algo caracterizó a España durante toda la Copa del Mundo fue su capacidad para competir como un bloque. Y en la final llevó ese concepto a su máxima expresión.
El conjunto ibérico redujo los espacios, controló la posesión y ejecutó una presión coordinada que terminó por apagar el talento ofensivo argentino. Lionel Messi, en el que anunció sería su último partido en un Mundial, encontró muy pocas oportunidades para influir en el juego ante un sistema defensivo que prácticamente no concedió ventajas.
Argentina tampoco logró inquietar el arco español. En más de 120 minutos de juego, el vigente campeón del mundo no registró remates entre los tres palos, una estadística que refleja el absoluto control ejercido por la zaga española.
Ni siquiera la experiencia de Messi ni el sacrificio de Julián Álvarez lograron romper el orden defensivo de una selección que confirmó por qué fue una de las mejores del campeonato.
Cuando el desgaste físico comenzaba a sentirse y el partido parecía encaminado a los penales, apareció Ferran Torres.
El delantero, que ingresó desde el banco para cambiar el ritmo ofensivo español, aprovechó un espacio dentro del área y sacó un potente remate imposible para Emiliano "Dibu" Martínez, quien hasta ese momento había sostenido con varias intervenciones las esperanzas argentinas.
El gol del atacante español quedó inmediatamente inscrito entre los momentos más importantes del fútbol de su país, evocando la conquista de Iniesta en Johannesburgo y convirtiéndose en el tanto que devolvió a España a la cima del planeta.
La derrota tuvo un significado especial para Argentina.
Con 39 años, Lionel Messi disputó el que, según había adelantado durante el torneo, fue su último encuentro en una Copa del Mundo.
El capitán argentino cerró así una trayectoria mundialista extraordinaria que incluyó la conquista del título en Catar 2022, además de haber llevado nuevamente a la Albiceleste hasta una final, demostrando una vez más su liderazgo dentro y fuera del campo.
Aunque no pudo despedirse con un nuevo campeonato, su legado permanecerá como uno de los más grandes en la historia del fútbol.
Con el pitazo final comenzaron las celebraciones en todo el territorio español.
Las autoridades confirmaron que la selección será recibida este lunes en Madrid con un multitudinario desfile desde el Palacio de La Moncloa hasta la tradicional Plaza de Cibeles, donde se espera la presencia de cerca de un millón de aficionados.
El operativo contempla más de 2.000 efectivos policiales y un importante despliegue logístico para acompañar el recorrido del plantel campeón.
Desde el palco del MetLife Stadium, el rey Felipe VI siguió la consagración española y, minutos después del encuentro, felicitó públicamente a jugadores, cuerpo técnico y aficionados.
"Hoy celebramos un título; mañana recordaremos una leyenda."
El monarca destacó el compromiso mostrado por el equipo durante todo el campeonato.
"Esta estrella es el premio a un camino tan largo como exigente, recorrido con esfuerzo, sacrificio, constancia y una entrega ejemplar en cada partido. Habéis llevado el nombre de España hasta lo más alto."
Con este título, España suma su segunda Copa del Mundo, igualando a Uruguay y Francia en el palmarés histórico.
Además, la conquista reafirma la hegemonía del fútbol europeo en las últimas dos décadas. Desde 2006, cinco de las seis Copas del Mundo han quedado en manos de selecciones europeas:
Mientras Brasil, con cinco títulos, continúa liderando el historial mundialista, España vuelve a instalarse entre las grandes potencias del fútbol internacional gracias a una generación que combinó talento, disciplina táctica y un extraordinario trabajo colectivo.
Las nóminas de la Selección Chilena suelen generar debate, y esta convocatoria de Nicolás Córdova no fue la excepción. Entre nombres esperados, ausencias llamativas y futbolistas que buscan consolidarse en el proceso de La Roja, el entrenador decidió ampliar el abanico de alternativas y apostar por jugadores que venían destacando en sus respectivos clubes.
La principal característica de esta convocatoria está precisamente en las novedades. Córdova puso nuevamente bajo la lupa a futbolistas que, por distintas razones, habían quedado fuera de las últimas citaciones, pero que hoy presentan argumentos deportivos para recibir una oportunidad.
Una de las novedades es Christian Bravo, quien ha conseguido consolidarse como titular en Huachipato y ha mostrado un rendimiento que llamó la atención del cuerpo técnico de la Selección.
Su actuación ante Colo Colo, donde fue considerado una de las figuras del encuentro, terminó reforzando los argumentos para su convocatoria.
Con apenas 20 años, aparece como una alternativa de proyección dentro de un puesto que históricamente ha requerido competencia y renovación. Su llamado puede interpretarse como una apuesta por observar de cerca a un jugador joven que comienza a adquirir protagonismo en Primera División.
Otro nombre que vuelve a tomar fuerza es Jonathan Villagra.
El defensor ha experimentado una evolución importante durante la temporada y se ha transformado en una de las piezas destacadas de Colo Colo, equipo que pelea en la parte alta de la tabla.
A sus 25 años, Villagra parece haber alcanzado un nivel de madurez futbolística que le permite asumir mayores responsabilidades en una zona donde la lectura de juego, la concentración y la toma de decisiones resultan determinantes.
Su convocatoria representa, además, una oportunidad para evaluar si ese crecimiento a nivel de club puede trasladarse al escenario internacional.
Marcelo Morales no es un desconocido para la camiseta nacional. El lateral ya tuvo participación con La Roja, pero no había formado parte de las últimas convocatorias de Nicolás Córdova.
Su etapa en Estados Unidos, defendiendo a New York Red Bulls, significó un período de menor protagonismo, pero su retorno a Universidad de Chile le permitió recuperar parte del nivel que había exhibido durante 2024.
La nueva citación abre nuevamente la competencia por el puesto y le entrega al cuerpo técnico una alternativa que conoce el funcionamiento de la Selección y que busca recuperar definitivamente su lugar en el fútbol nacional.
El caso de César Pérez tiene otro componente: las lesiones que interrumpieron su continuidad y lo alejaron de las convocatorias.
El mediocampista, que ya había vestido la camiseta de la Selección Chilena, consiguió recuperar terreno luego de superar sus problemas físicos y sumar minutos con Defensa y Justicia.
Su regreso al ritmo competitivo fue clave para volver a instalar su nombre en el radar de Juan Pinto Durán. Ahora tendrá la posibilidad de demostrar que puede convertirse nuevamente en una alternativa válida para el mediocampo de La Roja.
Quizás uno de los nombres menos conocidos para el público chileno es Nils Reichmuth, mediocampista del Thun de Suiza.
El futbolista ya había sido considerado en una convocatoria anterior, pero continúa siendo una apuesta diferente dentro del proceso de Córdova.
Su presencia permite ampliar la observación hacia futbolistas que desarrollan sus carreras fuera de Chile y que pueden aportar características distintas a las alternativas disponibles en el medio local.
La convocatoria también representa una oportunidad para que Reichmuth comience a familiarizarse con el entorno de la Selección y pueda demostrar, en cancha, que su experiencia en el fútbol europeo puede transformarse en una herramienta para el combinado nacional.
A estos nombres se suma Leandro Hernández, una de las apariciones más interesantes que ha dejado Colo Colo durante 2026.
El extremo ha conseguido protagonismo y buenas actuaciones durante la temporada, convirtiéndose en una de las gratas revelaciones del fútbol chileno.
Su convocatoria tiene un componente especialmente relevante dentro del discurso del recambio: se trata de un futbolista joven que está ganando minutos, confianza y responsabilidades en uno de los clubes más importantes del país.
Ahora tendrá que trasladar ese rendimiento al escenario de la Selección.
Más allá de los nombres propios, las nuevas convocatorias de Nicolás Córdova entregan una señal clara: la competencia por un lugar en La Roja está abierta.
Bravo, Villagra, Morales, Pérez, Reichmuth y Hernández llegan desde realidades diferentes, pero todos comparten un denominador común: han encontrado argumentos futbolísticos para volver —o comenzar— a ser considerados dentro del proceso nacional.
El desafío ahora será mayor. Una convocatoria entrega la oportunidad, pero es el rendimiento en los entrenamientos y, especialmente, en los minutos que tengan con la camiseta de Chile lo que determinará si consiguen consolidarse.
El denominado “recambio” de la Selección Chilena necesita precisamente eso: jugadores capaces de transformar una convocatoria en rendimiento y, posteriormente, en continuidad.
Para estos futbolistas, el próximo paso ya está marcado: ganarse un lugar en La Roja.
El fútbol volvió a coronar a España. Con una actuación colectiva impecable, disciplina táctica y una fortaleza defensiva que marcó todo su recorrido en el torneo, la selección dirigida por Luis de la Fuente derrotó por 1-0 a Argentina, este domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, y se proclamó campeona del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026.
La final se resolvió en la prórroga gracias a un derechazo de Ferran Torres al minuto 106, un gol que recordó inevitablemente al histórico tanto de Andrés Iniesta frente a Países Bajos en Sudáfrica 2010. Dieciséis años después, España volvió a escribir su nombre entre las grandes potencias del fútbol mundial al conquistar su segunda estrella.
Si algo caracterizó a España durante toda la Copa del Mundo fue su capacidad para competir como un bloque. Y en la final llevó ese concepto a su máxima expresión.
El conjunto ibérico redujo los espacios, controló la posesión y ejecutó una presión coordinada que terminó por apagar el talento ofensivo argentino. Lionel Messi, en el que anunció sería su último partido en un Mundial, encontró muy pocas oportunidades para influir en el juego ante un sistema defensivo que prácticamente no concedió ventajas.
Argentina tampoco logró inquietar el arco español. En más de 120 minutos de juego, el vigente campeón del mundo no registró remates entre los tres palos, una estadística que refleja el absoluto control ejercido por la zaga española.
Ni siquiera la experiencia de Messi ni el sacrificio de Julián Álvarez lograron romper el orden defensivo de una selección que confirmó por qué fue una de las mejores del campeonato.
Cuando el desgaste físico comenzaba a sentirse y el partido parecía encaminado a los penales, apareció Ferran Torres.
El delantero, que ingresó desde el banco para cambiar el ritmo ofensivo español, aprovechó un espacio dentro del área y sacó un potente remate imposible para Emiliano "Dibu" Martínez, quien hasta ese momento había sostenido con varias intervenciones las esperanzas argentinas.
El gol del atacante español quedó inmediatamente inscrito entre los momentos más importantes del fútbol de su país, evocando la conquista de Iniesta en Johannesburgo y convirtiéndose en el tanto que devolvió a España a la cima del planeta.
La derrota tuvo un significado especial para Argentina.
Con 39 años, Lionel Messi disputó el que, según había adelantado durante el torneo, fue su último encuentro en una Copa del Mundo.
El capitán argentino cerró así una trayectoria mundialista extraordinaria que incluyó la conquista del título en Catar 2022, además de haber llevado nuevamente a la Albiceleste hasta una final, demostrando una vez más su liderazgo dentro y fuera del campo.
Aunque no pudo despedirse con un nuevo campeonato, su legado permanecerá como uno de los más grandes en la historia del fútbol.
Con el pitazo final comenzaron las celebraciones en todo el territorio español.
Las autoridades confirmaron que la selección será recibida este lunes en Madrid con un multitudinario desfile desde el Palacio de La Moncloa hasta la tradicional Plaza de Cibeles, donde se espera la presencia de cerca de un millón de aficionados.
El operativo contempla más de 2.000 efectivos policiales y un importante despliegue logístico para acompañar el recorrido del plantel campeón.
Desde el palco del MetLife Stadium, el rey Felipe VI siguió la consagración española y, minutos después del encuentro, felicitó públicamente a jugadores, cuerpo técnico y aficionados.
"Hoy celebramos un título; mañana recordaremos una leyenda."
El monarca destacó el compromiso mostrado por el equipo durante todo el campeonato.
"Esta estrella es el premio a un camino tan largo como exigente, recorrido con esfuerzo, sacrificio, constancia y una entrega ejemplar en cada partido. Habéis llevado el nombre de España hasta lo más alto."
Con este título, España suma su segunda Copa del Mundo, igualando a Uruguay y Francia en el palmarés histórico.
Además, la conquista reafirma la hegemonía del fútbol europeo en las últimas dos décadas. Desde 2006, cinco de las seis Copas del Mundo han quedado en manos de selecciones europeas:
Mientras Brasil, con cinco títulos, continúa liderando el historial mundialista, España vuelve a instalarse entre las grandes potencias del fútbol internacional gracias a una generación que combinó talento, disciplina táctica y un extraordinario trabajo colectivo.