El fútbol volvió a coronar a España. Con una actuación colectiva impecable, disciplina táctica y una fortaleza defensiva que marcó todo su recorrido en el torneo, la selección dirigida por Luis de la Fuente derrotó por 1-0 a Argentina, este domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, y se proclamó campeona del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026.
La final se resolvió en la prórroga gracias a un derechazo de Ferran Torres al minuto 106, un gol que recordó inevitablemente al histórico tanto de Andrés Iniesta frente a Países Bajos en Sudáfrica 2010. Dieciséis años después, España volvió a escribir su nombre entre las grandes potencias del fútbol mundial al conquistar su segunda estrella.
Si algo caracterizó a España durante toda la Copa del Mundo fue su capacidad para competir como un bloque. Y en la final llevó ese concepto a su máxima expresión.
El conjunto ibérico redujo los espacios, controló la posesión y ejecutó una presión coordinada que terminó por apagar el talento ofensivo argentino. Lionel Messi, en el que anunció sería su último partido en un Mundial, encontró muy pocas oportunidades para influir en el juego ante un sistema defensivo que prácticamente no concedió ventajas.
Argentina tampoco logró inquietar el arco español. En más de 120 minutos de juego, el vigente campeón del mundo no registró remates entre los tres palos, una estadística que refleja el absoluto control ejercido por la zaga española.
Ni siquiera la experiencia de Messi ni el sacrificio de Julián Álvarez lograron romper el orden defensivo de una selección que confirmó por qué fue una de las mejores del campeonato.
Cuando el desgaste físico comenzaba a sentirse y el partido parecía encaminado a los penales, apareció Ferran Torres.
El delantero, que ingresó desde el banco para cambiar el ritmo ofensivo español, aprovechó un espacio dentro del área y sacó un potente remate imposible para Emiliano "Dibu" Martínez, quien hasta ese momento había sostenido con varias intervenciones las esperanzas argentinas.
El gol del atacante español quedó inmediatamente inscrito entre los momentos más importantes del fútbol de su país, evocando la conquista de Iniesta en Johannesburgo y convirtiéndose en el tanto que devolvió a España a la cima del planeta.
La derrota tuvo un significado especial para Argentina.
Con 39 años, Lionel Messi disputó el que, según había adelantado durante el torneo, fue su último encuentro en una Copa del Mundo.
El capitán argentino cerró así una trayectoria mundialista extraordinaria que incluyó la conquista del título en Catar 2022, además de haber llevado nuevamente a la Albiceleste hasta una final, demostrando una vez más su liderazgo dentro y fuera del campo.
Aunque no pudo despedirse con un nuevo campeonato, su legado permanecerá como uno de los más grandes en la historia del fútbol.
Con el pitazo final comenzaron las celebraciones en todo el territorio español.
Las autoridades confirmaron que la selección será recibida este lunes en Madrid con un multitudinario desfile desde el Palacio de La Moncloa hasta la tradicional Plaza de Cibeles, donde se espera la presencia de cerca de un millón de aficionados.
El operativo contempla más de 2.000 efectivos policiales y un importante despliegue logístico para acompañar el recorrido del plantel campeón.
Desde el palco del MetLife Stadium, el rey Felipe VI siguió la consagración española y, minutos después del encuentro, felicitó públicamente a jugadores, cuerpo técnico y aficionados.
"Hoy celebramos un título; mañana recordaremos una leyenda."
El monarca destacó el compromiso mostrado por el equipo durante todo el campeonato.
"Esta estrella es el premio a un camino tan largo como exigente, recorrido con esfuerzo, sacrificio, constancia y una entrega ejemplar en cada partido. Habéis llevado el nombre de España hasta lo más alto."
Con este título, España suma su segunda Copa del Mundo, igualando a Uruguay y Francia en el palmarés histórico.
Además, la conquista reafirma la hegemonía del fútbol europeo en las últimas dos décadas. Desde 2006, cinco de las seis Copas del Mundo han quedado en manos de selecciones europeas:
Mientras Brasil, con cinco títulos, continúa liderando el historial mundialista, España vuelve a instalarse entre las grandes potencias del fútbol internacional gracias a una generación que combinó talento, disciplina táctica y un extraordinario trabajo colectivo.